Religión y Arte
Con el fin de que toda posibilidad se realice, es necesario que lo Infinito se manifieste a sí mismo dentro de marcos limitados; esto explica el porqué de la creación, y también del mal, como ya lo hemos demostrado. Ocurre que determinadas épocas, lo Absoluto se revela a sí mismo directamente al hombre dentro de un marco religioso, el cual es comúnmente conocido como revelación. Cada revelación es esencialmente la expresión de lo Absoluto en su propio nivel de realidad, y así, para aquellos capaces de percibir su esencia, las formas religiosas son un portal al conocimiento divino. Por otro lado se encuentran aquellos que no poseen la capacidad intelectual, al menos en la encarnación actual de su ser, para acceder a este conocimiento. En el primer caso se reconoce que no existe división entre las diferentes formas religiosas, porque la forma, debido a su limitaciones, no puede ser absolutamente única, el segundo caso por otra parte, toma inevitablemente el carácter dogmático de la escrituras literalmente, y este carácter dogmático es de hecho una característica de la esencia de las religiones, en el sentido de que lo Absoluto debe expresarse a sí mismo en términos de lo Absoluto a pesar de las limitaciones implícitas en la forma. La verdadera religión le otorgará al hombre todo lo que requiere para lograr su máximo potencial en su estado del ser, y es por esto que en una civilización en donde la revelación es la vida misma, el hombre común no tiene resentimiento a sus superiores, porque esta satisfecho con su lugar en la jerarquía natural de la existencia humana. Solo cuando el conocimiento puro se aleja del corazón de una civilización, la ruptura social ocurre, y no necesitamos entrar en detalles de cómo este fenómeno afecta al mundo moderno.
Una religion que puede generar dudas respecto a lo dicho es el Hinduismo. Aquí solo podemos decir que es la religión más antigua que aún perdura hasta nuestros días, y como tal se encuentra destinada a la gente cuyas condiciones mentales fueran tales que no fue necesario que lo Absoluto se “revistiera” y se hiciera impenetrable excepto para aquellos destinados a la sabiduría metafísica. Las condiciones mentales de las personas que fueron receptoras de las revelaciones más recientes, fueron tales que una formulación directa del conocimiento metafísico habría sido confusa y ambigua, estas personas más pasionales y menos contemplativas requirieron una espiritualidad que apelara a las pasiones, aunque siguiera manteniendo el contenido esencial que ata a todas las religiones en unidad. Esto nos lleva a la distinción de lo esotérico y lo exotérico. Lo esotérico es el contenido esencial de las escrituras. Lo exotérico es la forma externa que es comprensible para todos. En la civilización islámica, el esoterismo ha sido guardado por los Sufíes, que corresponden de modo similar a los Brahmanes del Hinduismo, desafortunadamente el esoterismo no fue protegido de este modo en el Cristianismo, y como consecuencia ha ocurrido una gradual desaparición del conocimiento intelectual de la religión Cristiana, y así se ha permitido sucumbir a la decadencia de la edad moderna. Esto no quiere decir que la inteligencia pura haya dejado de existir en el lenguaje propio de la Iglesia o de las escrituras, aún capaces de servir como apoyo espiritual a cualquiera calificado para el conocimiento metafísico, aunque hemos de hacer una aclaración para las denominaciones Protestantes muchas de las cuales desgarran las tradiciones exaltadas de la Cristiandad por razones puramente humanas, siendo innecesario mencionar que es injustificable desde un punto de vista tradicionalista, el cual siempre tiene un conocimiento supra-humano como base.
Cada mundo religioso es la perfección de la manifestación formulada de acuerdo a condiciones mentales de gente en particular. Su lenguaje propio crea un ambiente donde el Espíritu Divino se presenta constantemente. El origen esencialmente supra-individual de este lenguaje formal provoca que el mantenerle no implique esfuerzo alguno. Su belleza es evidente para todos aquellos que viven dentro de la civilización porque esta formulado de acuerdo a sus necesidades y así les revela la naturaleza de la realidad en una medida en que sean capaces de entenderla. Es por ello que en la creación de una obra de arte tradicional, el creador debe purificarse a sí mismo y a su ego completamente, para que el Espíritu se manifieste en el símbolo que el artista crea. Esto es un contraste marcado en comparación a la visión moderna del arte, en donde la originalidad del individuo es siempre puesta por encima de la calidad objetiva de su trabajo. Incapaz de reproducir la perfección simbólica de los trabajos de arte tradicionales, los artistas han caído, primero en el reino del arte grotesco, humanista y pasional, y segundo, han descendido espiralmente a la máxima fealdad y caos, en donde solo el alma más corrupta podría encontrar placer.
Como ya lo hemos demostrado, no existe nada arbitrario en la ciencia de las formas y la estética, pero este aspecto científico del arte ha desaparecido en los tiempos modernos, junto a su belleza. Resulta importante que en los tiempos modernos, el arte, como la religión, esta rígidamente separada del resto de la vida personal, y se le disfruta como un mero lujo. En la civilización tradicional cualquier acto de creación que no fuera conducido como arte sería condenado, porque la espiritualidad es siempre más importante que lo práctico en un nivel físico. Es debido a la inhabilidad del hombre moderno para percibir el significado de las formas y la influencia en su consciencia, que no logra descubrir cuan dañino puede ser el vivir en un mundo de fealdad como todos aquellos que viven en el paisaje urbano lo hacen. ¿Quién podría ser rodeado por el mal, el cual es esencialmente un sinónimo de fealdad, y poseer algún grado remanente de felicidad? El hombre moderno ha, sin duda, creado un paisaje infernal donde él persiste sin entender la tarifa que sus propias acciones cobran a su alma.
Además del lenguaje formal que la religión produce y mantiene, también posee el camino por el cual el hombre puede volver o regresar a Dios. Este camino, es, como una estructura formal, formulado de acuerdo a las necesidades de la gente para quien ha sido hecha. Así la religión que ha sido destinada para la gente con tendencia volitiva del mundo Occidental tomará un mayor énfasis en la acción que en la contemplación, aunque la segunda no pueda ser descartada jamás, porque el conocimiento puro es la esencia de toda religión. Los diferentes caminos han sido modelados con la mayor precisión en el mundo Hindú y en sus cuatro castas; los Brâhmana (a grandes rasgos, cumplen funciones sacerdotales) los Kshatriya (la nobleza), los Vaishya (comerciantes), y los Shûdra (trabajadores). Existen dos clases que han sido excluidas de la sociedad, la primera son los monjes, quienes estan “por encima” del sistema de castas, la otra son los ‘intocables’ de la religión Hindú, que por una u otra razón se encuentran por debajo del sistema de castas. Las cuatro funciones sociales han estado presentes en formas más o menos rígidas en todas las civilizaciones tradicionales, ya que corresponden a la naturaleza propia de la gente; la religión provee a cada persona una forma de santificar sus vidas. Para el brahmán la verdad espiritual esta siempre presente, para el kshatriya cada acción refleja el orden divino, para el vaishya su artesanía es el reflejo del arte creativo, para el shûdra su trabajo es el sustento de la civilización. Dentro del marco religioso estas actividades pueden realizarse dentro de la presencia de Dios, que le son dadas al hombre de modo perfecto.