Mezclar modernidad y ecología produce un movimiento ambientalista que no desea sacrificar su “progreso” y confort modernos. Añadirle medios masivos de comunicación produce una ecología superficial que no tiene la intención de cuestionar nuestra visión del mundo, como lo hace la ecología profunda, sino que nos divierte dentro de nuestros marcos mentales consumistas explotando un aspecto puramente emocional.
Un ejemplo son las celebridades desnudándose por los derechos de los animales. “Preferible andar desnuda que utilizar pieles” dicen, aparentemente prestando su estatus, solo para incrementarlo. Estas estrellas y sus patrocinadores solo buscan fama y consumidores ingenuos, vendiendo un producto que parece crítico a la sociedad moderna, pero que solo produce chismorreo televisivo. Del otro lado de la pantalla, hay un grupo de espectadores distraídos y sentimentalistas que no pueden ver el problema ecológico en su entera dimensión.
Vanidad y sensiblería en un producto de comunicación masiva. ¿Qué resultado podemos esperar una vez que la moda se va?
“Las pieles jamás habían sido tan populares” dice el portavoz de Origin Assured, una iniciativa desarrollada por la International Fur Trade Federation que dice hacer un uso “ético” de las pieles. “De 1998 al 2008 hubo un incremento año con año en las ventas de pieles en todo el mundo. La gente se siente ahora más cómoda al mostrar su amor por las pieles”
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Debemos cuestionarnos a nosotros mismos para ser capaces de enfrentar la verdad, la responsabilidad y las acciones necesarias para corregir nuestros males. Debemos ser más inteligentes y menos sagaces, más compasivos y menos sentimentalistas. Un entendimiento más profundo de la espiritualidad puede provocar estos cambios.
Estar en contacto con la gracia divina nos hace compasivos, satisfechos, y voluntariosos a elegir el bienestar a largo plazo en vez del confort instantáneo y el entretenimiento. Este esplendor de gracia va a lo profundo de nuestra sensibilidad, logrando que la compasión por todos los seres vivos sea un sentimiento absolutamente honesto, disponiéndonos a hacer los necesario para preservar la diversidad ecológica. Una revaloración fundamental de nuestro rol en este planeta y una visión crítica de nuestro poder como especie, demanda una cantidad heroica de valor que no puede ser encontrada en la cultura pop, sino solo en las formas más elevadas de la Cultura. Una vez que este excelso amor se asienta en nosotros, estamos listos para actuar y suficientemente lúcidos para hacerlo de modo sensato; solo entonces estamos listos para abrazar a la ecología como una ciencia y enfrentar los verdaderos problemas: sobrepoblación y consumismo sin Cultura.
Como podemos ver, la ecología pop es una desviación de la compasión verdadera, manifestándose en una especie de amor que evade el juicio, deshabilitándose a sí misma para crecer y convertirse en una piedad enérgica.
La ecología pop, no tiene raíces para ser permanente y no tiene convicción para ser efectiva y trascendente.. Existe una fascinación intrínseca por la vanidad en estas campañas de desnudismo que de ningún modo son capaces de elevar nuestros pensamientos más nobles y heroicos con el fin de proteger la biodiversidad.
Organizaciones como PETA, ahora abandonan el oportunismo de la piel para montarse al oportunismo del cambio climático. Vemos ahora otra moda de la ecología pop, y podemos pronosticar otro fracaso por igual.
