Forest Poetry

10/18/09

La Verdad por encima de la Economía

Filed under: Español — Tags: , — admin @ 1:28 pm

“Lo primero que podemos descubrir en tiempos como estos es lo imaginaria que es la economía. No imaginaria en el sentido de falsa, necesariamente, pero sí en el modo en que las realidades económicas dependen de cómo la realidad es imaginada. Muchas veces en la bolsa ocurre el pánico de vender, por ejemplo, el cual esta basado en la percepción de la realidad, y entonces se convierte en realidad. Cuando miles de millones de dólares se desvanecen de la noche a la mañana, nos damos cuenta de lo imaginaria que es la riqueza.

[…]

La ética en la economía depende del carácter, no del cálculo. Depende de las buenas personas, no en los beneficiarios u otras consideraciones utilitaristas. La palabra “ética” viene del griego “carácter” y tal aproximación mediante aquello que los hombres aspiraron que dominara al pensamiento Occidental – y hasta Oriental – por milenios.”

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Quizá la mejor razón para explicar porqué nuestro entendimiento de la ética es relativista, es que nuestra percepción moderna de la realidad está enteramente definida en función de la producción. La ciencia económica hace relativo a todo aquello que cae en su campo de estudio, ya que esta se basa en las valoraciones que hacen los individuos en sus necesidades circunstanciales. Esto no resulta dañino cuando se aplica a la mercancía, pero cuando todo acto humano es capitalizado, todo resulta determinado como bueno o malo según los consumidores. Lo ideal se convierte en capital y el bien se convierte en lo que es deseable para la mayoría.

Si alguien desea acceder a los bienes y servicios de su elección, debe actuar de acuerdo a ciertas reglas de intercambio del sistema económico: lo ético se reduce a un cierto grupo de reglas condicionadas que permitan a los individuos construir riqueza y acceder a otros productos. La ética deja de ser un entendimiento espiritual de la conducta, para ser un implemento del sistema económico, subordinando así su propia autenticidad al dominio de la economía.

La Economía estudia cómo producimos e intercambiamos nuestros bienes y servicios, pero invade campos más allá de sus capacidades cuando intenta responder el para qué producimos. Se encierra en una lógica redundante donde “producimos para consumir y consumimos para producir”. Pensamos que podemos superar esta redundancia por medio del uso de productos y servicios de entretenimiento, desafortunadamente, hacer de este placer material el resultado teleológico de la economía, pone al hombre en la evidente desesperanza de nuestros tiempos. Aún peor, tanto el socialismo como el capitalismo deberían producir riqueza, servicios, productos y tiempo de ocio, pero sus “éticas” y propósitos se corrompen y fracasan porque carecen del elemento que trascienda y gobierne su materialidad: la Tradición.

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¿Cómo logra la Tradición una diferencia en nuestro entendimiento de la economía? Haciendo de las economías únicamente sistemas de producción más que mecanismos utilitaristas que todo lo regulan, manteniendo a la Cultura como meta y ubicando su ideal por encima de la categoría de capital. La ética proveniente de la Tradición regula nuestra actividad terrenal, trascendiendo lo mundano y su interés momentáneo. En este orden, sólo en el cobijo de la Tradición, la ética adquiere sentido al ser aplicada en todo aspecto material.

La Verdad por encima de la economía, para que la ética esté por encima de la economía. Cualquier código ético sin Verdad se convierte en un aparato explotable por aquellos individuos que de algún modo encuentran la forma de violarlo. La Verdad actúa en el alma de los individuos haciéndoles mejores personas, quienes encontrarán en la mística de su trabajo suficiente satisfacción y fuerza para no corromperse. Toda bondad aún persistente no puede basarse en un hecho diferente a este.

Los tradicionalistas no creen que la Verdad sea aquello que es conveniente, sino que la Verdad es siempre conveniente. Podemos trascender el redundante hedonismo de nuestro actual sistema económico mediante la Tradición; adaptando nuestros actos y deseos a la Verdad, no viceversa.

In English

Truth Over Economy

Filed under: English — Tags: , — admin @ 11:33 am

“The first thing that becomes apparent in times like this is how imaginary the economy is. Not imaginary in the sense of fake, necessarily, but in the sense of the way economic realities depend on how reality is imagined. So much of the panic selling of stocks, for example, is based on perception of reality, which then becomes the reality. When billions of dollars of wealth can vanish overnight, it becomes apparent how imaginary wealth is.

[…]

Ethics in the economy depends on character, not calculation. It depends on being a good person, not on “stakeholders” or other utilitarian considerations. The word “ethics” comes from the Greek word for “character,” and such an approach through what humans could aspire to be dominated Western — and for that matter Eastern — thinking for millennia.”

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Maybe the reason that best explains why we understand ethics in a relativist way is that our modern perception of reality is entirely defined in functions of production. Economic science makes whatever falls into its study field relative, because it is grounded in the valuations made by individuals in reference to their circumstantial needs. This is not harmful when applied to merchandise, but when every human act is capitalized, everything is determined as good or bad by consumers. The ideal becomes capital, and goodness becomes what is desirable for the most.

If someone wants to access the goods or services of his choice, he must act according to certain exchange rules of the economic system: ethics is reduced to a certain set of contrived rules that allows individuals to build wealth and to access other goods. Ethics is no longer a spiritual understanding of behavior, but only an implement of the economic system, and thus it subordinates its own authenticity to the dominion of the economy.

Economics studies how we produce and exchange our goods and services, but it invades realms beyond its capacities when it attempts to answer why we produce at all. It circles in a redundant logic where the result is “we produce to consume and we consume to produce”. We think that we can overcome this redundancy with the use of entertainment products and services, but unfortunately, making this material pleasure the teleological goal of the economy leaves man in the evident desperation of our times. Even worse, both socialism and capitalism should produce wealth, services, products and leisure time, but their “ethics” and purposes corrupt and fail because they lack the element that transcends and govern their materiality: Tradition.

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How does Tradition make a difference in our understanding of economics? By making economies just production systems rather than all-regulating utilitarian mechanisms, and by maintaining Culture as its goal and putting its ideal over the category of capital. Ethics coming from Tradition regulates our earthly activity, transcending the mundane and its momentary interests. In this ordination, only under the shelter of Tradition, ethics acquires sense when applied to every material aspect.

Truth over economy, in order to not subordinate ethics to the economy. Any ethical code without Truth becomes an exploitable device to those individuals that somehow find a way to violate it. Truth acts in the soul of individuals making them better people, who will find in the mystique of their labor enough satisfaction and strength to not become corrupted. Every persisting goodness in this world grounds in no different fact than this.

Traditionalists do not believe that Truth is that which is convenient, but that Truth is always convenient. We can transcend the redundant hedonism of our current socio-economic system through Tradition by adapting our acts and desires to Truth, not vice-versa.

En Español

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